Crítica de ‘Chemtrails over the country club’ de Lana del Rey

Un disco ligero e intimista donde Lana habla de feminismo, su carrera, su vida y la fama

Ya sorprendió para bien Lana del Rey cuando lanzó ‘Norman fucking Rockwell’, un disco, para muchos, difícil de superar. Pero este 19 de marzo, la artista lo ha vuelto a hacer. Con el lanzamiento de ‘Chemtrails over the country club’ presenta un universo parecido al del anterior álbum pero mucho más onírico, de ensoñación y nostalgia.

El proyecto se abre con la canción ‘White Dress’ que es un comienzo muy llamativo por el registro de voz que utiliza Lana del Rey. Su voz, casi desgarradora y con un tono muy agudo rompe el silencio inicial, y da paso a una especie de balada donde la artista se abre en canal y narra sus orígenes como camarera, con solo 19 años. Una canción donde Lana del Rey se presenta frágil, y con una sencillez que sorprende cuenta como el verano se le escapaba de las manos detrás de la barra del bar, entre turnos de noche.

Este tema es tan importante dentro del disco porque muestra como la estrella rinde un bonito homenaje a sus orígenes, dejando claro que esa esencia nunca ha abandonado su cuerpo. Es más, que esa esencia, la hacía sentir como una diosa.

A medida que el disco avanza no deja de sorprender. En el medio encontramos joyas como ‘Not All Who Wander Are Lost’, una canción donde la voz de la artista es lo principal, acompañada de unos finos acordes de guitarra. Lana se dirige a un hombre al que le pregunta si se quedará a su lado, al tiempo que le trata de explicar, entre lo que parecen incluso sollozos, que ella es de espíritu viajero y que, como dice el título, «no todos los que vagan están perdidos».

Sorprende la inclusión de ‘Yosemite’, un tema grabado hace cinco años que encaja perfectamente con la temática y los sonidos del disco. Toda una oda al amor romántico al más puro estilo Lana del Rey. Unos enamorados separados del mundo, diferentes al resto, invencibles, resistentes y a los que no les afecta el paso del tiempo. Junto a ‘Let Me Love You Like A Woman’, otro de los grandes temas que hacen referencia a un amor complicado, o ‘Tulsa Jesus Freak’ donde Lana pide a gritos a su amor que vuelva a casa junto a ella.

Y no hay mejor forma para cerrar el disco, que un final apoteósico. Eso es exactamente lo que emana ‘For Free’, donde la artista hace un homenaje a la canción original de Joni Mitchell. Aporta así su toque con esta versión donde la acompañan otras grandes artistas, Zella Day y Weyes Blood. Un clásico que hace referencia a la fama, situando el cantar por dinero y por placer en los extremos opuestos, y toda una oda también a la sororidad. Las tres mujeres se reparten equitativamente las estrofas y así brillan por igual, apoyándose y complementándose unas a otras. Muchos consideran este broche final una pequeña celebración de su disco de 2017 ‘Lust For Life’, que cerraba también con una canción de título parecido, ‘Get Free’.

Sin duda un disco que marcará la carrera de la artista, como todo lo que hace. Un proyecto que aporta toques y facetas nuevas sin alejarse de los grandes temas de Lana del Rey como son el desamor, las relaciones complicadas y la nostalgia.

 

Alejandra García Vázquez
Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Me apasiona la música, sobre todo el pop, trap y reggaetton, escucho música todo el tiempo haga lo que haga y esté donde esté; también me encanta el mundo de las series y las películas de cualquier género. Soy una amante de la lectura y la escritura.

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