alt-j vuelven a sus orígenes en el álbum ‘The Dream’

El trío de Leeds publica su cuarto álbum de estudio tras cinco años de parón desde el desalentador ‘Relaxer’ (2017). En este último trabajo, alt-j vuelven a la esencia de su magnífico debut, ‘An Awesome Wave’ (2012), pero sin dejar de lado la experimentación y el inconformismo tan cercano al art pop que les define.

‘The Dream’ es un disco para nada predecible, con un sonido innovador pero que se sigue sintiendo propio de la banda y bienintencionado en general. Lo más destacable y dónde más progresión se aprecia es en el apartado narrativo. Las letras, entre lo profundo y lo absurdo, tratan temas como la muerte, el amor durante la enfermedad o la adicción. Pese a ello, no llega a lo rompedor de los primeros trabajos del grupo y no fluye de la misma forma. Esto se debe a ciertas decisiones en la producción o cambios anticlimáticos en el desarrollo de los temas que hacen que, aunque disfrutable, no impacte de la misma manera en la que lo hizo la banda por primera vez hace ya una década.

Portada de ‘The Dream’ de alt-j

La temática más recurrente a lo largo del álbum es la representación de una sociedad hastiada del mundo real y que encuentra su escape en la ensoñación y la adicción. Esta adicción se ve representada metafóricamente con la dependencia a la Coca-Cola en la canción que abre el disco: ‘Bane’. Un coro operístico pone voz a alguien que vende su alma por un trago de dicho refresco. Guitarras minimalistas y cambios constantes en las estrofas hacen de esta canción un viaje introductorio a los sonidos que se exploran a lo largo de los 49 minutos que dura el LP.

‘U&Me’ fue el primer single que se escuchó de ‘The Dream’ hace unos meses. Utiliza la formula de anteriores sencillos del grupo: un punteo simple y constante de guitarra, estrofas recitadas con presteza y una outro con gancho. Los estribillos, pese a que cumplen su función, parecen demasiado minimalistas y los coros quedan algo vacíos. Sin perder ese toque de nostalgia, puede que sea el tema más optimista de todo el catálogo de la banda, rememorando los buenos tiempos en un festival de verano y atesorando esos recuerdos.

El siguiente tema, ‘Hard Drive Gold’, nos introduce en el mundo de las criptomonedas. Con unos arreglos que bien podrían formar parte de ‘El Camino’ de The Black Keys, anima a invertir en un mundo digital de riqueza asegurada.

‘Happier When You’re Gone’ sufre con los múltiples cambios de registro y giros instrumentales del tema que hacen que los buenos estribillos que contiene no resulten tan satisfactorios como deberían. Otro tema que parece acarrear un problema similar es ‘The Actor’, de vuelta a la temática de las adicciones, pero esta vez con cocaína, narra la historia a base de synth-pop de una sobredosis fatal y juega con unos coros hacia el final del tema que no parecen integrarse de forma natural con el apartado instrumental.

Las cosas se vuelven más simples en ‘Get Better’, apreciándose únicamente una guitarra acústica y la voz de Joe Newman. Es el tema más humano del conjunto, no tan solo por la historia que cuenta sobre como ver a alguien morir tras una enfermedad, sino por la interpretación vocal en la que se aprecian respiraciones entrecortadas nada propias del estilo tan mecánico del grupo.

La sección más interesante de ‘The Dream’ son el trío de canciones que se suceden a continuación: ‘Chicago’, ‘Philadelphia’ y ‘Walk a Mile’, con obvias influencias y referencias a la música americana. ‘Chicago’ abre con una melodía delicada en falsete dando un giro radical para acabar con una base tecno agresiva. Si este tema ya sorprende, no es nada comparado con lo atrevido e interesante que resulta ‘Philadelphia’. Una compleja composición que parece sacada de una opera rock y que no deja de sumar ritmos para hacer crecer el tema, acompañado siempre de un clavicémbalo y de unos arreglos de cuerda. Más tradicional resulta ‘Walk a Mile’, comenzando con un góspel que da paso a algo que bien podría considerarse un indie blues.

La última parte del álbum se entrelaza musicalmente para contar una historia sobre un asesino en serie en ‘Losing my mind’ y otra de amor en ‘Powders’, ambas creando atmósferas cercanas al dream pop.

En definitiva, ‘The Dream’ es un álbum decente, con un sonido homogéneo y con su propia identidad. Tiene buenos momentos musicalmente hablando y las letras transmiten más que en anteriores ocasiones, sin embargo, el disco no destaca más que de forma puntual quedándose muy lejos de la fluidez con la que se desarrollaban temas como ‘Breezeblocks’ o ‘Matilda’. Aún así, se puede decir que es un paso adelante con respecto a sus dos anteriores trabajos y los fans lo agradecerán y disfrutarán igualmente, independientemente de qué no alcance la esfera mainstream.

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