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Pearl Jam regresa a los 90 de la mano de ‘Gigaton’

Pearl Jam volvió este pasado 27 de marzo al panorama musical de mano de ‘Giganton’. Se trata de su undécimo disco de estudio y supone un regalo para sus seguidores ya que llevaban siete años sin sacar material nuevo. A pesar del aparente silencio, la banda no ha cesado de recorrer el mundo y superar dificultades como aquella vez en Londres cuando Eddie Vedder se quedó sin voz y el concierto se canceló. También fue una piedra más en el camino los detractores de su Lightning Bolt (2013) que asumieron que el grupo había perdido su esencia debido a la falta de himnos reseñables entre el track list.

Pearl Jam / Gigaton – jenesaispop.com

Sus seguidores más críticos pensaron que les aguardaba otro disco pausado y basado en la experimentación como aquel cuando la banda publicó su primer single ‘Dance Of The Clairvoyants’ a principios de este año. Se trata, efectivamente, de una orgullosa composición experimental donde la reverberación y los sintetizadores recuerdan más a los años ochenta y no a la escena grunge que ellos hicieron resonar en plenos años noventa. Quizá el hecho de que hayan decidido poner al frente de su producción a Josh Evans tiene algo que ver con la confluencia de sonidos que presenta ‘Gigaton’. Este primer tema que, en realidad funciona como tercero en el disco, puede resultar un viejo conocido para los seguidores de la banda porque la letra pone en manifiesto temas que nos consumen, como el amor o la rutina que creemos conocer, y el videoclip nos muestra imágenes de la naturaleza implosiva que ellos tanto aman. Aunque no deja de ser cierto que en muchas ocasiones el disco puede parecer una entonación acústica, en especial al final del mismo, ello no quiere decir que no tenga al mismo tiempo mucha fuerza.

Hacer este disco fue un largo viaje. Era emocionalmente oscuro y confuso a veces pero también una ruta emocionante y experimental.

Dicha potencia la demuestran temas como ‘Who Ever Said’, una oda total a la insatisfacción vital. También otros como ‘Superblood Wolfmoon’, que nos trae a un Pearl Jam rejuvenecido y con un estilo añejo pero centrado, ofreciendo al público lo que más le gusta: la destrucción, el desconcierto, la pérdida del amor, la pérdida de uno mismo y, como consecuencia de todo ello, la rabia. La conexión que hace este disco con su propio pasado está clara y una prueba de ello es el videoclip del tema ya mencionado, animado por Tiny Concert: nos muestra a los integrantes del grupo en versión animada tocando la canción y, de este modo, nos recuerda al videoclip de ‘Do The Evolution’, perteneciente a la canción de 1998, nominada a un Grammy. Tal vez, y teniendo en cuenta la complejidad de la composición a la que nos tienen acostumbrados, los seguidores esperaban otro tipo de imágenes pero es una bonita conexión entre lo que fueron y son, entre ellos y quienes los escuchan.

Esa batalla reflexiva contra el mundo continúa en temas como ‘Quick Escape’, donde encontramos de nuevo la rabia que prendió la mecha inicial del grupo y letras tan suyas como esta: «Tuvimos que recorrer una larga distancia para encontrar un lugar que Trump no hubiera jodido aún». De hecho, el riff de guitarra ya ha sido etiquetado por los fans en las redes como una suerte de oda a Soundgarden. Y no sólo eso, los rasgueos de la guitarra y el bajo se nos antojan a esos chillidos ásperos de instrumento nacidos en el Seattle de hace treinta años. Sucede lo mismo con ‘Never Destination’ gracias a la cual regresamos al rock más clásico que fue una inspiración para ellos al inicio de sus carreras y a esas letras coléricas donde parece que el grupo quiere arrasar con todo a su paso, tal y como lo harían los icebergs que presiden la portada del disco. ‘Take The Long Way’ funciona como un apéndice de la anterior tanto por estilo como por letra ya que la determinación, el resurgimiento, decaimiento y la rotura de cadenas continúan presentes en ella.

Tal y como se puede corroborar en esta misma reseña el disco no nos cuenta una historial lineal, ni siquiera los sentimientos que lo protagonizan lo son ya que las guitarras y los sonidos ásperos compiten con las composiciones más suaves y trascendentales. Tal es el caso de ‘Buckle Up’ ‘Retrograde’, temas que aún estando en el ocaso del disco regresan al principio protestando contra la amenaza que supondrá el retroceso político y social para las generaciones futuras. La melancolía e impotencia que encontramos en el final del disco son más acusadas en el tema ‘Comes Then Goes’, cuya letra va dedicada a Chris Cornell, (fallecido en 2017) pero de la cual esperábamos más, probablemente un poco de la famosa voz rota de Vedder.

La banda deja, no obstante, un buen sabor de boca con ‘River Cross’, cuya letra desesperanzadora habla sobre quien viaja a otro lugar persiguiendo un sueño teniendo al mundo y al gobierno en contra, algo que no suena tan extraño en la actualidad. Sin embargo, en estas últimas canciones del álbum Pearl Jam no intenta adoctrinarnos sino hacernos temblar con la realidad de sus palabras y pensar sobre cómo podríamos cambiar las cosas a mejor. Es decir, el grupo nos regala un proyecto redentor que podría habernos dado más aunque nos deja satisfechos, con ganas de repetir un directo tan emocionante como el que vivimos en el Mad Cool Festival del 2018.

Rosario Blanco

Rosario Blanco

Periodista, realizadora, actriz y escritora. Todo a tiempo completo.

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