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David Olney murió «con las botas puestas» en pleno concierto

Sentado con su guitarra, interpretando una de sus canciones, con su mejor sombrero calado y un público entregado. Así fueron los últimos instantes de vida del cantautor de Nashville, David Olney. Cargaba a sus espaldas 71 primaveras y más de una veintena de discos de estudio. Finalizaban así más de 5 décadas entregadas a la música, el gran amor que lo acompañó hasta, literalmente, el fin de sus días.

El pasado 18 de enero, Olney era uno de los artistas invitados al 30th Songwritter Festival que se celebraba en la playa de Santa Rosa, Florida. Nada hacía sospechar lo que acontecería. Hasta entonces, el estado de salud del norteamericano no daba muestra alguna de haber empeorado. Tanto era así que aquella misma mañana había grabado un breve concierto acústico de entorno a una media hora en la radio local, la WUWF 88.1. A la hora convenida, Olney tomaba las tablas y, como estaba previsto, comenzaba a hacer las delicias del respetable. Todo marchaba según la hoja de ruta hasta la tercera canción, momento en que el cantautor interrumpió la pieza, pidió disculpas por tal grosería al público, cerró los ojos y dejó caer el mentón sobre el pecho.

David Olney se había ido, y nada pudo hacerse para traerlo de vuelta. Pese a tumbarlo en el mismo escenario y serle practicadas maniobras de resucitación por un médico que se encontraba entre los asistentes a su último concierto; solo se pudo certificar su muerte. Al parecer, un ataque al corazón fulminante nos dejaba huérfanos de uno de los últimos grandes del country. Amy Rigby, otra de las artistas invitadas, narraba en su cuenta personal de Facebook la tragedia, todavía consternada por lo inesperado de su marcha:

Estaba muy sereno, sentado con su guitarra puesta y vistiendo el mejor de sus sombreros, así como una chaqueta de piel sobre la que bromeábamos porque estaba lloviendo muchísimo fuera de donde tocábamos. Solo quiero quedarme con la imagen de alguien tan maravilloso y digno como él era, porque, por un instante, parecía que solo se estaba tomando un respiro.

 

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